Las experiencias son para compartirlas

Fotografía de Raheem Oluwada

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Las experiencias son para compartirlas

Mar 2022
- Lifeful, Staff

Compartir nos anima a ser más conscientes de nosotros mismos y de nuestros sentimientos

 

Las experiencias son para compartirlas

Fotografía de Xqwjeajka

 

 

No, no y no. No somos unos hipócritas al venir a contaros que las experiencias son para compartirlas, cuando hace unos días exploramos el placer de estar solo. Cada cosa tiene su momento, y hay que saber disfrutar de cada uno de ellos. 

Volviendo al asunto de compartir, decía Alberto Schweitzer que ‘la felicidad es lo único que se multiplica cuando la compartes’. Hablemos, pues, de lo valioso de compartir las experiencias.

Es cuando tienes el libro ‘The Happiness Track’ de la psicóloga Emma Seppälä entre tus manos, cuando entiendes la diferencia entre esa felicidad que surge a través de cosas materiales como comprar algo o comer -una visión muchísimo más hedonista y efímera, aunque útil para nuestro bienestar general-, y la que obtienes a raíz de vivencias significativas. 

Pero es cierto que, ya nos refiramos a las primeras o a las segundas, el hecho de ponerlas en común con alguien, eleva el significado de la experiencia. Un estudio de la Asociación Internacional de Relaciones Personales de Reino Unido, confirma que verbalizar la felicidad, aumenta el estado de bienestar mucho más allá que el hecho de haber tenido la experiencia. Compartir nos anima a ser más conscientes de nosotros mismos y de nuestros sentimientos. De esa manera, por ejemplo, hacer yoga en pareja puede traducirse en unas emociones más intensas, en momentos mucho más firmes asentados en nuestra memoria, o restaurando el equilibrio entre las experiencias negativas y positivas a las que nuestro cerebro se somete.

De las relaciones

‘Si pudiera resumir la felicidad en una sola palabra, sería relaciones’. Así de rotundo lo afirmaba, sin miedo a equivocarse John de Hart. Lo que muchos estudios posteriores han confirmado, demostrando el evidente vínculo entre las relaciones significativas, las experiencias positivas compartidas, la felicidad y una larga vida. 

Calidad antes de cantidad

En materia de relaciones, es más importante la calidad humana de la gente que nos rodea, que la cantidad. Y aunque las redes sociales han alimentado la obsesión de enfocarnos en tener el máximo número de ‘amigos’ posibles, la calidad de los mismos es la única cosa importante que puede tener un impacto positivo en nuestra vida.

El hecho de querer compartir las experiencias, es para la inmensa mayoría un deseo nato. Si pasamos a un plano puramente científico, nuestros cerebros están diseñados y conectados para crear vínculos sociales y tener la capacidad de empatizar con otras personas. Seguro que cualquiera de la sala ha sido contagiado por la risa de alguien, por su curiosidad, o por su entusiasmo.

Cuando envejecemos

La importancia de que las experiencias son para compartirlas, se reafirma a medida que envejecemos. Ya sea con los habituales, o con nuevos amigos y conocidos de cualquier edad, es importante dedicar un tiempo a compartir experiencias cada día. Olvidémonos, no tiene que ser nada elaborado, planificado o complicado. Simplemente tomar un tiempo para prestar atención a una buena conversación, reír y disfrutar.

Un estudio realizado por la AIHW en 2015 sobre la salud mental de los adultos mayores, insistía en el riesgo de aislamiento a medida que nos hacemos mayores: perder en cierta manera tu independencia, la vida social y experimentar la jubilación contribuyen a un aumento de deterioro cognitivo y físico.